miércoles, 19 de octubre de 2016

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Género dramático




Un ejemplo de cómo elaborar un análisis literario de un poema

Ejemplo de Análisis del poema “Explosión” de Delmira Agustini

  1. Datos sobre la autora, el poemario donde se encuentra este poema, etc.
  2. Identificación del tema y subtemas que se  pueden identificar en el texto.

  1. Estructura externa (de acuerdo a la forma del poema)
Se trata de un poema de cuatro estrofas. Las dos primeras formadas por cuatro versos cada una y las dos últimas de tres versos cada una. Tiene la estructura de un soneto.

Con respecto a la métrica, se trata de un poema de versos endecasílabos (once sílabas).
La rima es consonante. En los cuartetos se presenta alternada: entre la el primer y el tercer verso y entre el segundo y el cuarto (ABAB)
En los tercetos, la rima se produce entre el primer y el segundo verso y entre el último verso del primer terceto y el último verso del segundo terceto.

  1. Título
El título de este poema tiene un valor metafórico en relación a lo desarrollado en el poema, se trataría de una “explosión” de la vida, de los sentidos. Se trata de una “explosión de amor”, donde la palabra explosión pierde toda connotación negativa.

  1. Estructura interna (de acuerdo al contenido del poema)
En coincidencia con la estructura externa del poema, la primera estrofa plantea esa celebración del amor y de los sentimientos; pasando luego a una segunda estrofa que podemos asociar con la tercera donde se plantea un “hoy” donde todo nace, en relación a un tiempo ya pasado de tristeza.
Finalmente, en la última estrofa, especialmente en los últimos dos versos, se retoma la idea de exaltación, de alegría de vivir.

Análisis


Primera estrofa: el poema se abre con un primer verso entre signos de admiración donde se bendice a la vida a partir de un condicional que ya determina, para el resto del poema, la importancia del amor como sinónimo de vida.
En el segundo verso se mantienen los signos de admiración y el yo lírico se presenta en el “quiero” que solicita “más vida”. La idea central gira en torno al amor como la razón de la vida.
A través de un encabalgamiento entre el segundo y el tercer verso, y continuándose también en el último verso, se plantea el “hoy” que propone un presente inmediato interpretado a través de los sentimientos: “Hoy siento...” Precisamente, se establece la primacía absoluta del sentimiento por encima de la razón, “la idea”.
Un minuto “azul” del sentimiento valdría más de mil veces, más que mil años de razón. Es importante señalar que el color azul es un color muy utilizado por los modernistas en relación al amor y más que nada a la melancolía, la nostalgia del recuerdo de amor.

Segunda estrofa: En el primer verso se alude a un pasado de duración indefinida: “moría”, donde el corazón del yo lírico (corazón como morada de los sentimientos); se encontraba sumido en la tristeza, en esa muerte lenta. Las ideas quedan sugeridas en el uso de los puntos suspensivos.
Estas nociones contrastan claramente con el segundo verso encabezado por el “hoy” como referencia de ese despertar, donde el corazón “florece”; por contraposición a la muerte que aparecía en el verso anterior.
“Abre en luz como una flor febea”: metáfora y comparación.
Febea: perteneciente a Febo Apolo (dios de la luz y el sol).

Inmediatamente después  se abre un verso nuevamente encabezado por signos de admiración donde se va a establecer esa “explosión” de la vida comparándola con un “mar violento”.
Para poder ver esto con claridad es preciso que pensemos en las características de ese mar y cómo esto resulta comparable a la vida que se plantea.
Se está hablando del cambio simbolizado en el agua, también se habla de movimiento especialmente vigoroso, “violento”.
Se alude a la fuerza con que la vida “brota”, este verbo puede asociarse a elementos de la naturaleza: una planta, un árbol, el agua, etc.
Asimismo, en el último verso vemos cómo la vida de la cual se habla no puede dejar de asociarse al amor. Un amor que aparece personificado a través de “la mano” que golpea en ese mar violento de la vida.

Tercera estrofa: Nuevamente, la referencia al “hoy”, pero esta vez para marcar el punto no sólo donde florece el amor y la vida sino, precisamente por eso mismo, el punto en que se origina la melancolía (segundo verso) hacia la noche triste y fría por contraposición también a la luz de la estrofa anterior.
Entre estos dos primeros versos se produce un hipérbaton (o desorden gramatical utilizado generalmente para llamar la atención sobre lo que se dice).
Se vuelve a aludir a la melancolía que “hoy partió hacia la noche...”
También es importante tener en cuenta que se trata de una melancolía que tiene alas que se le han roto, ya no avanza como antes, debe retirarse a la noche fría. La noche puede ser vista como símbolo de muerte, de olvido.

Esta estrofa termina, en el último verso con otra comparación que también aparece aplicada sobre la melancolía y su partida. Se la compara con un “vieja mancha de dolor”. También en esta comparación aparece el valor metafórico de “mancha”, aplicado al dolor para dar idea de algo viejo, que no se puedo quitar del todo, que produce sufrimiento y no, como podría ser por ejemplo, enojo, fastidio, etc.

Cuarta estrofa: El primer verso sigue la idea del verso y la estrofa anterior, se produce un encabalgamiento.
El verso aparece bajo una forma verbal que puede interpretarse como una expresión de deseo: (ojalá)”se deslíe” o incluso como una especie de mandato por parte del yo lírico que finalmente logra deshacerse de esa melancolía. La sugerencia vuelve a quedar abierta a las interpretaciones a través del uso de los puntos suspensivos.
Finalmente, los dos últimos versos se abren con una anáfora: “mi vida toda”, precedida de signos de admiración.
En el penúltimo verso se enumeran acciones asociadas a ese espíritu de celebración y bendición de la vida y el amor que veíamos al comienzo del poema.
El último verso, metafóricamente, se vuelve a aludir al florecimiento, al “estallido” o “explosión” de la vida.
Es de notar que en estos últimos versos se pone el énfasis en que no se trata ya de la vida en general; aún cuando está presentada a través de la subjetividad del yo lírico, sino que está claramente explicitado por el uso de la primera persona:  “Mi vida”.